Porque llegaste para romper con mis miradas, mis sonrisas. Removerlo todo y dirigirme a ti.
Porque cambiaste mi forma de besar, mi manera de querer. Tus manos y tus morderme.
Porque absorbiste cada "yo nunca" y me enseñaste nuevas partes de mí. Te quedaste a la niña y a la mujer.
Porque con una palabra desencadenas mis dragones apagando, después, su fuego a tu merced. La reina y la princesa.
Porque el control, tan tentador y anhelado, se olvida en la oscuridad de una habitación. Te veo dormir y entonces duermo.
Porque me ves y me susurras, te ríes y me desarmas. Mi desequilibrio y mi cordura son ya para ti.
Porque disparaste contra mis "por ahora" y fraguaste el "siempre". Tienes para ti mi Luna, La Lluna.
Porque de lo más recóndito de mí, de mis sueños, extrajiste un susurro. Juntos.
Y dónde estabas, y cuántas veces, y ahora qué. La distancia. No hay elección.
Juntos, juntos, juntos.
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